Dolor de Espalda y postura

¿Quién no ha tenido algún tipo de dolor de espalda en el último año? es más ¿y en las últimas semanas, o incluso en los últimos diez días? Sin duda alguna el dolor de espalda es el tipo de dolor musculo esquelético más común. Las causas que lo originan pueden ser múltiples, la forma de aparición también varía de una persona a otra, la zona y el tipo de estructura que duele también es diferente en cada persona. Esta combinación se puede multiplicar por otros tantos factores, pero siempre hay un factor común que mejorándolo, mejorará el dolor, y es la postura. Una persona que al coger un objeto, que no tiene por qué ser pesado, en mala postura, puede ocasionar dolor en su espalda, o bien, una persona que práctica un deporte con deficiente postura, o una persona que no mantiene una correcta higiene postural en su trabajo, etc… Estos ejemplos son extrapolables, prácticamente, a todo tipo de dolor de espalda. 

A lo largo de nuestra evolución, nuestros hábitos y costumbres han cambiado, y con ello hacemos trabajar a nuestro cuerpo en contra de su diseño, estar sentados varias horas delante de un pc, estar de plantón una larga jornada laboral, trabajar con los brazos por encima de nuestra cabeza muchas horas, practicar ciclismo durante media mañana, etc.  Podemos ir entendiendo como influye en la columna vertebral la postura. Como fisioterapeuta me enorgullezco de poder aliviar estos cuadros dolorosos, pero aún más cuando incluyo a través de un estudio personalizado hábitos posturales que van a ayudar en su día a día, para aliviar su dolor, y más aún si cabe, evitar en un futuro más que posibles problemas en mis pacientes. La prevención es muy importante. Nuestro cuerpo es capaz de adaptarse con gran facilidad, ¡eso sí tiene un límite!, puede realizar una función para la que no está diseñado durante días, meses, años, pero se desgastarán las estructuras, estas nos irán dando avisos, con dolores tras jornadas de trabajo, o después de un practicar un deporte, que se alivian tras descansar unas horas, que luego se convertirán en días, siguiendo el ejemplo, más adelante habrá dolor durante la actividad laboral o deportiva, y finalmente llegará un dolor incompatible con una vida normal , olvidándonos de poder trabajar, sin poder practicar el deporte que nos gusta, incluso sin que remitan los síntomas de dolor de espalda con medicación. Generalmente los pacientes suelen acudir al profesional en este último caso, es un error fatal para su salud. Es cierto que la población general cada vez tiene más conciencia de su salud y suelen acudir a un fisioterapeuta antes de que el dolor sea tan severo, e incluso algunos, por mi experiencia personal, y tras una buena educación para la salud, acuden de forma preventiva. En mi caso representaría un 20-30% de mis pacientes, lo ideal sería no tratar dolor si no prevenirlo.

Pero vamos al caso, ¿cómo mejorar nuestra postura y así prevenir o mejorar nuestro dolor de espalda? Hay tres claves que trasmito siempre a mis pacientes. La primera de ella es mantener las curvas naturales de nuestra espalda, no voy a entrar técnicamente en esto, es lo que comúnmente llamamos mantener la espalda recta, pero sin llevarlo al extremo de hiperextender o ultracorregir la espalda, lo cual también puede traernos dolor. Menudo descubrimiento acabo de hacer, pues sí la solución muchas veces es tan obvia que la pasamos por alto, aun así, esto trasmitirlo a distintas posturas laborales, deportivas, y actividades rutinarias puede entrañar mucha más dificultad de la que nos podemos imaginar. Es aquí donde empieza mi trabajo, enseñar a cada persona a mantener la espalda con buena higiene postural en sus actividades diarias, y también, durante actividades laborales y deportivas si las tiene. En segundo lugar es fundamental poseer una buena movilidad de nuestra espalda, es la segunda clave. Si nuestra zona baja se mueve poco, hará que la parte media y alta compense con un movimiento mucho mayor, y por ende problemas estructurales que acabaran produciendo dolor. Una de las principales causas de las “temidas” hernias discales lumbares es la poca movilidad de los segmentos más bajos de nuestra espalda. Hay cientos de ejercicios de movilidad de columna, por segmentos o globales, que se pueden ajustar a cada persona y así mejorar el dolor. Por último la tercera clave es el fortalecimiento de nuestra musculatura, va muy ligada a la movilidad de la columna. Un músculo débil ocasionará lesiones, la debilidad muscular duele. Es muy importante fortalecer los músculos posturales, hay corrientes como la antigimnasia, o el antimovimiento muy útiles, entre otras, son las que más han ayudado a mis pacientes, siempre adaptando a cada uno los ejercicios. Las tres claves se complementan y son indisociables. Recordad que nuestra postura dice y dirá mucho de nosotros y orienta de nuestro estado de salud.